Navegacion 2.jpg Inicio (GIF).gif


Artículos (GIF) copy.gif


Multimedia (GIF) copy.gif
deleuze artículos (bigger).jpg

Artículos

En esta página presentamos los artículos que las brillantes mentes de hoy y mañana nos han enviado para publicar... Siéntanse libres de comentar
en cada una de ellas y hasta de enviarnos algo en respuesta.

Como ya hemos mencionado, la idea de esta página es generar diálogo, presentar discursos para que, en una relación dialéctica entre ellos, podamos
crear nuestra realidad. Esperamos, de esta manera, inundar este espacio virtual de distintos vectores que nos lleven a, en definitiva, formar un mundo
propio.

Generemos diálogo en esta creación...

sábado, 18 de julio de 2009

En busca de un sentido

por Pablo Johnson

Amanecer

Al abrir los ojos se dio cuenta que ya no se encontraba en la comodidad de su cascarón, sino que había logrado atravesar sus delgadas paredes y había finalmente alcanzado el mundo exterior. ¿Qué extraño lugar es este? Se preguntó el pequeño animal. Todo era nuevo: la briza, la luz, el color, los olores, el calor; todo era hermoso y radiaba con la brillantez de lo desconocido, de lo que quedaba por descubrir.

Se tomó su tiempo en absorber aquello que lo rodeaba: la humedad del agua, el calor del sol, el cantar de las aves, todo su entorno. ¡Qué hermoso es el mundo! Exclamó jubiloso nuestro querido amigo, encantado por la naturaleza. ¡Qué alegría el vivir!

Pero repentinamente, de la nada y con la fuerza y sorpresa digna de un rayo, se dio cuenta: estaba solo. No hay nadie a mi lado con quien puedo compartir mi alegría. Dijo para sí el pobre animalito. Debo entonces buscar a otros como yo. Pero, ¿Cómo habría de saber quiénes eran como él si jamás se había visto a sí mismo? Lo tengo. Exclamó orgulloso. Nací de un huevo, así que es lógico que los que sean como yo también hayan nacido de huevos, así que he de buscar a quienes han salido de la misma forma que yo. Decidido y rebosante de esperanza, el pequeño animal comenzó su camino.

Mañana

No había pasado mucho tiempo desde que emprendió su búsqueda cuando escuchó un extraño ruido a la distancia, el cuál decidió investigar. Alguna pista es mejor que ninguna. Pensó con alegría. A medida que se acercaba a la fuente de aquel desconocido murmullo, este comenzaba a parecer más como un cacareo incesante, energético y estruendoso. ¿Qué será todo esto? Se preguntó el pequeño. Y lo que vio lo enmudeció de sorpresa: un centenar de extraños seres, cubiertos del vello más exótico que habría visto en su corta vida, apoyados en dos huesudas patas, con exóticas terminaciones del más intenso color rojo sobre su cabeza y que aleteaban sin cesar son dos extremidades superiores. Se movían como bailando a un ritmo inexistente, que sólo ellos parecían escuchar, mientras emitían un desagradablemente ensordecedor ruido desde su pico. Pero lo mejor de todo, y lo que llenó de sorpresa a nuestro amiguito, era que ponían los más hermosos huevos blancos, al igual que había sido el suyo propio.

Nuestro pequeño amigo saltó de alegría. ¡Qué hermoso regalo este encuentro! Exclamó mientras se acercaba a uno de ellos tímidamente. Hermano. Comenzó por decir. He regresado con ustedes, mi familia. El animal, conocido por nosotros como gallo, encaró al pequeño animal, lo miró despectivamente y soltó una horrible y maliciosa carcajada. Le dijo entonces: Tú no eres uno de nosotros; tu pico es plano y largo, mientras que el nuestro es pequeño y en forma de cono. Tu lugar no es con nosotros. Continuó. Sigue con tu camino. Y el gallo se alejó a carcajadas, dejando atrás al pequeño, decepcionado, frente a una poza de agua, donde pudo apreciar su extraño pico.

Tiene razón. Pensó. ¡Pero no importa! Y, tomando un hondo respiro, le dio la espalda a las gallinas. Por supuesto que no podía ser tan fácil. Se dijo a sí mismo. Todo lo bueno cuesta, y así se disfruta más aún. Así, con renovadas energías en inundado de esperanza aún más que antes, prosiguió con su camino.

Medio Día

No hace mucho que había dejado a las gallinas para continuar con su búsqueda que llegó a un gran lago, cubierto de juncos, acompañado de sauces y bañado, por irónico que sueñe, de las más diversas creaturas. El agua reflejaba su extraño pico, el cual miraba cada cierto tiempo, cuando no mantenía la vista en alto buscando a quienes podrían compartir este espacial rasgo.

¿Qué es eso de allí? Se dijo una de las tantas veces que levantó la mirada. Justo en ese momento uno de los tantos animales se alzaba en vuelo, para circular la laguna donde se encontraba. ¡Vuela! Qué emocionante. Pensó para sí. Debo acercarme más. Y así lo hizo; lento pero seguro, poco a poco, fue ganando terreno hacia la impresionante creatura que había visto hasta ese entonces. Ahora flotaba sobre el agua, majestuosamente, exhibiendo sus bellas alas, bañadas en agua. Y fue cuando se acercó que se dio cuenta: ¡Tienen el mismo pico que yo! Gritó exaltado. Finalmente puedo estar entre mi propia familia. Mientras lágrimas corrían por su rostro, también nuestro pequeño amigo lo hacía hacia quienes serían su familia.

¡Querida familia, he llegado! Dijo dirigiéndose a quien parecían ser sus semejantes. Pero ellos lo miraron extrañados, hasta que, tal cual el gallo minutos antes, soltaron burlescas carcajadas. ¿Qué pasa hermanos, acaso no me reconocen, no soy igual que ustedes? Preguntó, aún emocionado, pero perplejo también. Pero lo único que eso hizo fue aumentar la intensidad de su risa.

Uno de ellos se acercó entonces al pobre animal y le dijo: Tú no eres uno de nosotros; tu cola es larga y plana, mientras que nosotros apenas tenemos, tu piel no es como la nuestra. Tu lugar no es con nosotros. Continuó. Sigue con tu camino. Y emprendieron el vuelo, entre risas, abandonando a nuestro pequeño amigo.

Triste y desolado quedó el animalito, sin un lugar en el mundo, sin saber con quien compartir el vivir. Pero el mundo ya dejaba de ser lo que era en un comienzo, el viento estaba más helado, el sol irradiaba menos luz, el cielo más oscuro. Ya no creía que había tanto que compartir, ya no valía tanto la peno como solía hacerlo. Pero no puedo darme por vencido. Se decía a sí mismo. Después de todo por lo que he pasado, no puede ser que me dé por vencido ahora. Se llenaba de ira y tristeza por cada momento que pasaba. Tengo tanto que decirles. Y con todo esto en su corazón, nuestro pobre amigo continuó su camino.

Tarde

Abandonado por completo, nuestro amigo, algo agotado por su búsqueda infructuosa, bordeaba la laguna. Las risas del gallo y de los patos retumbaban en su cabeza, como una espina clavada en su piel, resaltando su soledad y el dolor consecuente. ¿Y ahora quién se parecerá a mí? ¿Dónde puedo encontraré a mi familia? Se preguntaba a sí mismo. Tengo mucho que decirles; debo liberar el dolor antes de que empeore.

En un punto del lago desembocaba un pequeño estero, y el lugar ahí mismo un montón de basura, madera y otras porquerías regulaban el paso del agua. ¿Qué extraño? Exclamó el pobre animal. Y se acercó a este lugar, despacio y con precaución, por si algo peligroso habitaba la basura. Y algo así sucedió. De entre la madera, basura y otros, emergieron varios animales de pelaje café y largos dientes, pero más importante aún, de colas exactamente iguales a las de nuestro amiguito. ¡Los encontré! Exclamó emocionado mientras corría con toda su fuerza hacia ellos, lleno de esperanza nuevamente, olvidando todo el rencor que en algún momento había guardado en su corazón. El mundo volvía a ser hermoso; el sol calentaba, el viento refrescaba, las nubes se desvanecían y el pequeño animal volvía a estar feliz. Aunque esto no habría de durar mucho.

¡Hermanos! Gritó con todas sus fuerzas mientras se acercaba a la represa donde había visto a sus posibles semejantes. Alégrense, que he vuelto. Los animales se miraron entre ellos y comentaron susurrando lo sucedido, hasta que uno de ellos tomó la palabra. ¿Quién eres? Comenzó preguntando. Porque jamás te hemos visto por estos lados. Tú no eres uno de nosotros, por mucho que parte de ti así lo evidencie. Continuó. Ahora vete que nosotros tenemos que volver a trabajar. Y volvieron a sus quehaceres. Dejando al pequeño destrozado a orillas del estero.

Atardecer

¿Acaso vale la pena? Se dijo a sí mismo. ¿Debo seguir buscando a gente como yo, tras toda la decepción y pena por las que he pasado? ¡Quizás ni existan y soy único en mi especie! Exclamó. Un interminable río de lágrimas acariciaba sus mejillas mientras se alejaba lo más rápido posible del lugar de su última desilusión. Creo que debería volver a donde nací y esperar la muerte tranquilamente, ya no me queda más por lo cual vivir. La vida está vacía. No hay una razón de ser, sino el sufrir para aceptar la muerte inevitable, para no añorar este mundo después de haberlo dejado. El cielo parecía más oscuro, la luz brillar menos, el agua menos refrescante, pero lo peor es que todo esto podría ser permanente. Ahora el mundo me muestra sus verdaderos colores, sin estar mediado por mis vanas ilusiones y esperanzas, imbéciles y sin sentido, que nublan mi pensar y sentir. Al volver a su lugar de origen, se acostó en el suelo y miró a su alrededor: árboles tapaban una considerable parte de la luz del sol, arbustos cubrían el suelo y el resto era tierra húmeda. Nada tan hermoso. Ahora sólo me queda esperar la muerte, liberadora, para poder salir de este basurero y estar en paz.

Inmerso en sus pensamientos mientras descansaba su cuerpo contra la húmeda tierra del bosque se encontraba nuestro amiguito, triste y abandonado, decepcionado y resentido, sin algo por lo que vivir. Pero en ese momento escuchó un ruido entre los arbustos justo al lado de él. Un depredador. Pensó. Mi fin se acerca, finalmente podré descansar. El ruido proveniente del arbusto se hacía cada vez más intenso, hasta que se detuvo, y de ellos salió la creatura más exótica que en su vida había visto. Tenía un pico de pato, una cola de castor, un cuerpo de pelos cortos y patas cortas y palmeadas.

¿Tú eres mi depredador? Inquirió nuestro pequeño amigo. ¿Depredador? Respondió el extraño animal. Se largó a reír tras la extraña pregunta del pequeño, como si fuese una broma cualquiera, lo que molestó al desilusionado animal. Si no vas a matarme vete. Dijo entonces. ¿Y por qué habría de matarte si somos familia? Dijo el extraño. ¿Familia dices? No tengo familia. Se irritaba cada vez más. Me abandonaron y tuve que buscarlos, fui rechazado por todos los animales posibles ¿Y ahora vienes a decirme que somos familia? El otro animal se acercaba a nuestro irritado amigo, sonriendo. ¿No te parece familiar mi pico o mi cola? A lo mejor necesitas que te muestre la cáscara del huevo por donde nací. Pero tú no temas, no me alejaré de ti ni aunque me lo pidas. Acarició el rostro del pequeño con su pata, mientras lágrimas corrían por el suyo. He buscado durante mucho tiempo a alguien como yo, al igual que tú, y también estaba por darme por vencida, pero al verte acá todo eso cambió, porque estás tú, porque encontré a quien había buscado por toda mi vida, y ahora, creo que nunca me separaré de ti. No estás sólo, y no lo estarás nunca, mientras te des cuenta que a tú alrededor siempre habrá alguien que te entienda y que te quiera por todas tus rarezas, y no a pesar de ellas.

Así fue como, ambos animales, conocidos como ornitorrincos por nosotros, se encontraron en el mismo lugar donde habían nacido, para comenzar un nuevo capítulo de sus vidas. Nunca más han de sentirse solos, nunca más estarán abandonados, ya que se encontraron, lograron hallar a quien fuese como ellos y quien los amase por como son, con toda su originalidad. El sol se ponía en el horizonte, iluminando por última vez su tierra, para dar comienzo a un nuevo ciclo y así, a una nueva historia.

Link de Descarga: En busca de un sentido, por Pablo Johnson

1 comentario:

  1. Todos alguna vez nos hemos sentido asi, como este pequeño animal; solos. Perdidos en un mundo al que somos ajenos, buscando permanentemente una razon para permanecer vagando por el. Una mirada aparentemente superficial de una duda tan profunda se nos presenta con gran virtud en este cuento.
    Un final esperanzador que nos deja una pequeña luz: ese otro en quien buscamos reflejarnos existe. Una verdad que muchas veces nos ha costado y costará creer desde un enfoque diferente y original.

    Gracias Team Espacio Real por abrir espacios para exhibir muestras de una literatura joven que anhela ser develada.

    ResponderEliminar